El Ser Humano y sus Posibilidades

El alma humana, decía Ramalinga Swami (un santo de la India que trascendió, convirtiendo su cuerpo físico en Luz, en la Suprema Luz), nace más pequeña que un átomo pero se puede convertir en algo tan grande como el universo entero.

G.I. Gurdjieff nos recuerda que el hombre raramente desarrolla sus potenciales y su situación, en el 99.9999% de los casos es algo parecido a un avión supersónico que nunca ha volado, que es tirado por unos bueyes.

Estamos aquí para crecer, estamos aquí para evolucionar, para ir siempre más allá de lo conocido y de lo que sabemos hacer. En ti hay un potencial tremendo que tienes que estar continuamente descubriendo, desarrollando, explorando, cultivando, como una semilla que hay que plantar y cuidar para que sea un árbol y ese árbol pueda dar semillas para finalmente convertirse en un bosque.

Identificados en nuestro cuerpo y en nuestro personaje, fruto de nuestras circunstancias, no vemos todo lo que somos. En nosotros está lo físico, pero también lo energético, lo emocional, lo intelectual. Todo esto junto, y más, configura nuestro Yo.

Podríamos poner nuestro Yo como formado por cuatro niveles:
1- El Yo corporal o físico
2- El Yo Libidinal o de los deseos
3- El Yo emocional de las emociones y sentimientos
4- El Yo intelectual, de las ideas.

Cada yo tiene varias partes, diferentes ideas, diferentes deseos, cada uno jalando y empujando hacia una dirección; defendiendo su perspectiva, de su posición.

Cada vez que permitimos que uno de estos elementos gestione nuestra vida en detrimento de los demás, nuestra personalidad resultante es tóxica, está desviada.

Los efectos de nuestra educación, ya de por si alejados de generar unidad en nuestro conjunto de personalidades, nos lleva a vivir desenfocados, a vivir faltos de propósito. Como un auto manejado por un grupo de niños que cada uno quiere ir en una dirección diferente. Eso nos lleva todo el tiempo a la infelicidad y al sufrimiento.

Esa locura, esta falta de criterio, de dirección dentro de nosotros hace que nuestra vida esté manejada ahora hacia un lado, ahora hacia el otro. Sin Criterio, sin Propósito. Nos lleva a la insatisfacción y a la impotencia.

Los 4 Yoes generan 4 Egos:

El Ego corporal busca la inmortalidad, escapar de la enfermedad y de la muerte, del dolor, de la debilidad. Este Ego debe antes que nada aprender a aceptar la muerte, aceptar la vejez como un camino de sabiduría, fruto de la experiencia por la aceptación de la vida en todos sus niveles.

El Ego de los deseos quiere poseer, quiere conseguir, para crear. Es ambicioso, es insaciable. Tiene que aprender a soltar su deseo de poseer, su ambición, tiene que ver la vida desde la perspectiva que nada es nuestro, todo es prestado, que la vida todo nos lo arrebatará de vuelta. Desapego.

El verdadero acto creativo no es de un artista o genio, es revelado, es regalado por los mundos espirituales, él solo tuvo el regalo de poderse conectarse con eso, y lo sabe.

Aprender a dejar de ser posesivo.

El Ego emocional quiere ser amado por todos, vive pendiente de la aprobación y del amor de los demás, sin ver que solo hay un amor, el amor divino, que está ahí para todos y para ser compartido, no es almacenable ni vendible como el petróleo, el oro o la sal, o el agua a día de hoy, que tanta ambición han creado en este planeta.

Debe aprender a cesar de pedir, de agradecer, a compartir, a darse.

Somos lo que podemos dar.

El Ego intelectual quiere imponer su conocimiento, lo que ha leído, escuchado, lo que cree. Tiene que aprender a callar. Callar para poder abrirse a escuchar. No es una escucha reprimida, sino una escucha abierta a aprender.

Porque las palabras no son nuestras, los pensamientos no son nuestros, las ideas y los conceptos tampoco nos pertenecen. Los sentidos nos llevan en cambio a experiencias certeras de las que no tenemos ninguna duda; esas nos llevan a la sabiduría.

El alma emerge cuando entendemos que no somos este personaje, cuando podemos “ver” nuestra necesidad de imponer nuestra visión, de poseer, de ser amados. Ese testigo que vive la experiencia “de lo que se está dando” es al Alma, la Consciencia.

Cuando la Conciencia guía nuestro auto es como si papá entrara a manejarlo y los niños se sentaran atrás tranquilos a disfrutar el viaje, entonces podemos llegar a algún lugar, podemos salir de nuestra pequeñez y empezar a crecer.

Texto Inspirado en «Cabaret Místico» de A. Jodorowsky

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