El Yacente

En todas las familias hay muertes, esto todos lo sabemos y lo asumimos. Que se mueran los abuelos es algo natural que, aunque nos duele, todos estamos dispuestos a encajar. Sin embargo,
no siempre estamos preparados para aceptar una muerte de alguien joven, de un padre de
cuarenta años, de un bebé de meses o de un hijo de dieciocho. Esas muertes son traumáticas, son muy, muy dolorosas para todos los miembros de la familia.
Sin ir más lejos, ayer cenando con un amigo de la juventud, me contaba de como su abuelo, joven,
fue ejecutado, fusilado, por la policía de Franco, poco después de la guerra civil española. Sus dos
hijos varones, sabiendo que su padre había sido apresado, corrieron a liberarlo al cementerio.
Subieron el muro, pero, solo tuvieron tiempo de ver como moría balaceado y caía dentro del foso
que él mismo había tenido que cavar.
La abuela, ahora sola, con cuatro hijos, mancillada por la gente del pueblo, tuvo que salir con sus
hijos y buscar cómo empezar una nueva vida en otro lugar.
Un evento así genera una carga de dolor tremendo en una familia. La muerte de un cabeza de
familia, joven, con hijos y además muerto por una causa injusta determina muchas cosas en la vida
de las personas que le seguirán después.
La abuela que se vio con la necesidad de sobrevivir seguro no tuvo tiempo de hacer ese duelo. Sus
hijos que vivieron un doble abandono, tampoco.
Una situación así desencadena muchas heridas, pero lo primero que se genera es“un yacente”.
¿Qué es un yacente?
Es la persona que nacerá después, dos generaciones más abajo, cuya fecha de nacimiento coincida
con la fecha de muerte del abuelo. Este descendiente va a nacer con la carga de dolor familiar
almacenada en su inconsciente, y eso va a condicionar de manera tremenda como verá y vivirá su
vida y, además, su relación con la autoridad.
Son personas que vienen a dar expresión al duelo no realizado, vienen a encarnar ese dolor y esa
tristeza. Tendrán, seguramente, una gran tendencia a la depresión, porque cargarán con esa
herida dolorosa y no sabrán como librarse de ella.
Nacer con esa dramática herencia le va condicionar una serie de aspectos. A continuación, pongo
algunas características del yacente:

  • Tristeza: Personas que les persigue la depresión como un fantasma. Suelen decir que:
    «Siempre me he sentido triste y no sé por qué». Personas que de por sí, les cuesta sonreír o soltar
    una carcajada.
  • Hablan bajito: Utilizan un tono bajito, apenas se les escucha cuando hablan, parece que
    siempre susurraran, y lo hacen para «no despertar al muerto».
  • Aspecto de Góticos: es frecuente que estas personas tengan tendencia a vestir con
    colores oscuros, algunos escondiendo la cara con el pelo, piel pálida o maquillada de blanco,

maquillaje oscuro alrededor de ojos y en los labios. Chaquetas de cuero negro, piercings, mallas,
tatuajes…

  • Les gusta el silencio y los ambientes oscuros
  • Son friolentos
  • Escuchan música como de funeral o música muy grave, triste: canto gregoriano, músicas
    sinfónicas, Madredeus, Ednia…
  • Bruxismo: chirrían los dientes, en la noche.
  • Déficit de atención: en lo niños una de las causas es ser yacente.
  • Usan términos como lo que sigue para explicar cómo se sienten:
    -«No vivo mi vida».
  • «Tengo la impresión de que somos dos en mi interior».
  • «Estoy desplomado, no me puedo mover».
  • «Soy como un muerto viviente».
  • «Estoy muerto en vida».
  • “No me estimula nada, no tengo ganas de nada”.
    Vienen a vivir una vida gris, sin pasión.
    Si a leer estas características, marcaste al menos tres o cuatro palomitas eres un “yacente” y
    tienes que ver de dónde viene tu condición, qué sucedió en tu familia que no sabes. Quién murió
    en la familia. Tiene que ser una muerte que sacudió a la familia. La familia no ha podido llorar.
    Todo duelo tiene varias fases. Las más importantes son:
     Etapa de la negación. El hecho de negar la realidad de que alguien ya no está con nosotros
    porque ha muerto permite amortiguar el golpe y aplazar parte del dolor que nos produce
    esa noticia.
     Etapa de la ira. En esta etapa hay que permitirse expresar este enojo, por el abandono,
    etc.
     Etapa de la negociación: la persona vive, en algún momento como si no hubiera sucedido.
     Etapa de la depresión. Hay momentos para llorar y piden su tiempo
     Etapa de aceptación. Esa es la etapa que cierra el duelo, después que uno ha transitado las
    otras etapas para terminar asumiendo esa pérdida.
    Quedarse atorado en una de esas fases determinará como es la expresión del duelo en el
    “yacente”.
    Cuando uno ha integrado el proceso de duelo, entonces el dolor se ha liberado.
    Puede ser que hayas detectado que eres yacente, ¿Y qué puede ser? Quizás un aborto, quizás un
    niño que nació, murió y nadie lo habló por el dolor que implicaba compartir el suceso.

Trabajarlo te va a cambiar, te va a liberar de este amargo peso que no es tuyo y hacerte consiente
y trabajarlo es tu recompensa. Vale la pena.

 

Leave a comment

www.eduardgirbau.com © 2020. Todos los derechos reservados.

www.eduardgirbau.com © 2020. Todos los derechos reservados.