Fatiga Crónica y Flora Intestinal

¿Qué sabes de tu flora intestinal?

A lo largo del trayecto de nuestro sistema intestinal tenemos más células, entre bacterias y hongos que no células tenemos nosotros en nuestro cuerpo.

Estamos hablando de más de 100.000 millones de microorganismos de 400 especies, en su mayoría bacterianas. Un complejo ecosistema lleno de microbios beneficiosos para la salud.

Sorprendente, ¿verdad?, pero así es.

Es el lugar donde absorbemos el mundo; o todo aquello que viene de fuera. Entre sus varias funciones, tenemos la fermentación de la dieta no digerible, como la fibra vegetal. Además, los microscopicos del tubo digestivo producen ácidos grasos, vitamina D y K, favorecen la recuperación y absorción de calcio, hierro y magnesio, y previenen la invasión de los microbios patógenos que ingerimos con los alimentos por el llamado efecto barrera. Las bacterias buenas constituyen, por tanto, un eslabón esencial del sistema inmunológico.

Aunque la alimentación, a través de una dieta adecuada, es uno de los pilares de una buena salud, también las calidad de nuestras emociones determina el tipo de flora que tenemos.

Pero además, nuestra flora microbiana refleja nuestro inconsciente.

Una mala nutrición debilita, por supuesto. Pero las emociones también pueden cambiarla. De modo que nuestra dieta afecta la flora igual que la tensión que acompaña nuestras emociones. Los dos están a menudo vinculados. Si estoy estresado, compenso comiendo, comidas refinadas con azúcar, harinas refinadas, refrescos, alimentos procesados…todo esto determina un cambio en la composición de mi flora.

Y la fatiga crónica, el restreñimiento y la colitis están directamente relacionadas con una deficiente flora intestinal.

Aquí en México, tenemos el habito de comer con aguas de frutas o refrescos, con mucho azúcar, eso hace fermentar la comida antes que llegue al intestino delgado.

El problema fundamental es debido a una inadecuada situación que se ha mantenido demasiado tiempo. Malos habitos, repetidos desde la infancia. Carencia de una buena educación alimenticia. Poco a poco el cuerpo se agota y la fatiga se instala, a través de los años. De hecho, el cansancio se instala porque la medicina con sus preparados químicos lo empeoran a la larga. Y la persona no cae en la cuenta de cuál es la causa, está caminando en la dirección equivocada y no es consciente.

Comer mejor puede ayudar, los probióticos también, pero en realidad, ¿cuál es, realmente la solución?

Haber encontrado que el síndrome de fatiga crónica puede estar vinculado a un desequilibrio de la microbiota intestinal, es un descubrimiento que facilita el diagnóstico de esta enfermedad.

Fatiga persistente, dolor en las articulaciones, debilidad muscular, dolor de cabeza, visión borrosa y mala memoria … ¿Cómo es el síndrome de fatiga crónica?

De acuerdo con los investigadores en microbiología de la Universidad de Cornell (EE.UU.), esta enfermedad puede estar relacionada con un desequilibrio de la flora intestinal, es decir, con las bacterias que viven en nuestros intestinos. Exceso de bacterias pro-inflamatorias.

Los biólogos tuvieron la buena idea de buscar en el intestino porque los pacientes a menudo se quejan de dolor y trastornos gastrointestinales. A continuación, examinaron el ADN de las bacterias intestinales de 48 pacientes que sufren de este síndrome y se comparó con la de 39 sujetos sanos. Sus resultados muestran que las bacterias de pacientes con fatiga crónica son menos variadas que las de los sujetos sanos. Otra observación: las bacterias más comunes en los pacientes son llamadas especies proinflamatorias, a expensas de las especies anti-inflamatorias.

Este desequilibrio existe para otras enfermedades, como la enfermedad de Crohn, por ejemplo. «Nuestro trabajo demuestra que la flora intestinal de los pacientes con fatiga crónica no es equilibrada, y puede conducir a síntomas gastrointestinales y la inflamación en las víctimas de esta enfermedad», dice el doctor Maureen Hanson, co-autor del estudio.

Un nuevo método de diagnóstico

Este descubrimiento ofrece la esperanza de reducir el mal diagnóstico y la estigmatización que sufren con frecuencia las personas con este síndrome, asociado erróneamente con causas psicológicas. «Pronto, podríamos considerar esta técnica como complemento de otros métodos de diagnóstico no invasivos», revela el Dr. Ludovic Giloteaux, co-autor del estudio. Por ahora, los científicos no sabían si el desequilibrio bacteriano es una causa o consecuencia del síndrome de fatiga crónica, pero ahora han visto que se puede cambiar la flora para mejorar la eficacia de las terapias. «Si tenemos una mejor idea de lo que ocurre entre la flora y los pacientes, los médicos podrían considerar cambios en las dietas, el uso de prebióticos o probióticos para ayudar a tratar esta enfermedad», concluye el Dr. Giloteaux.

Los alimentos prebióticos son aquellos que “alimentan” la flora intestinal mientras que los probióticos son esos microorganismos que la forman.

Los probióticos son organismos vivos de origen natural que al ser consumidos en las dosis adecuadas tienen efectos beneficiosos para la salud. Los más comunes son las bacterias Bifidobacterium y Lactobacillus. Puedes encontrarlos en las farmacias y en los supermercados habituales, aunque personalmente no creo demasiado en los productos que traen los probióticos en productos lácteos de las grandes marcas (véase actimel, et al), y en cambio sí me parecen muy buenos los que vienen de fuentes naturales, como la inulina y los oligofructosacáridos son una de las fuentes más habituales de probióticos. Normalmente se extraen (o los aportan) de alimentos como la achicoria, la alcachofa, la cebolla, el ajo, el espárrago, el plátano, los cereales, los melocotones, etc.

¿Cómo se suelen vender?

En general, los prebióticos se venden en forma de cápsulas que son resistentes a los ácidos del estómago a fin de que lleguen al intestino con toda su efectividad. Los encontrarás en tiendas naturistas. Vienen en forma “concentrada”. Es ideal cuando necesitamos que actúen de forma rápida sino, con los alimentos que he comentado antes ya se suele tener suficiente.

Finalmente, no nos olvidemos que los peores enemigos de la flora intestinal son los antibióticos.

La conclusión sería: Una dieta rica en verduras nos ayudará muchísimo a equilibrar nuestros niveles de prebióticos ya que además de aportarlos también evita el estreñimiento, por lo que su funcionamiento será más eficaz.

Así, pues, con un buen alimento (los prebióticos) nuestra flora intestinal (probióticos) cumplirán todas sus funciones (fortalecer el sistema inmune, mejorar los procesos de digestión y absorción de nutrientes, etc.) más fácilmente.

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