¡Mamá, quiero ser torero! Como el inconsciente decide nuestra profesión

Una de las cosas que a uno le choca es tomar conciencia de cómo la profesión que escogiste y estás ejerciendo responde a una situación de reparación de un daño familiar o para mantener un prestigio y/o reconocimiento en la familia.

Todos pensamos que fuimos nosotros, luego de una gran deliberación los que escogimos nuestra profesión, ¿verdad?

¡¡¡Nada tan lejos de la realidad!!!.

Cuando uno descubre cómo funciona el inconsciente familiar o inconsciente del clan, (N. Abraham, M. Torok, F Dolto o D. Dumas) irremediablemente es sometido a un aprendizaje de humildad, mucha más humildad.

Tomamos consciencia que nosotros no decidimos nada, que todo lo más «importante» en nuestras vidas se decide de manera automática por el inconsciente de la familia.

El 97% de nuestras decisiones son tomadas por este mecanismo.

Para entender lo que es el inconsciente familiar, podríamos decir que se encuentra a un nivel medio entre el inconsciente individual (Freud) y el colectivo (Jung). Así como el inconsciente individual comprende todos los traumas no integrados y las pulsiones y deseos reprimidos, el inconsciente familiar es el almacén que guarda registro de todos los sucesos traumáticos de la familia. También los logros, por supuesto.

Como sabemos, por el estudio del árbol familiar (Transgeneracional, Genograma…) cada uno de nosotros somos una pieza en medio de gran engranaje que supone el árbol, una pieza condicionada a lo que sucedió antes en ese clan y que determinará el futuro del mismo. Somos el pasado de nuestros nietos y el futuro de nuestros abuelos.

Pero no de todos.

Dentro de cada árbol hay ramas, y somos descendientes de alguna/as rama/as de nuestro árbol. Relieve de ciertas historias, pero no todas.

Según los traumas de nuestra/as rama/as, nuestro trabajo viene determinado por las situaciones de dolor que se vivieron antes y una de las vías de reparación, junto con nuestras enfermedades y la pareja que escogemos o el lugar dónde vivimos es: nuestra profesión.

Nuestra profesión siempre repara algo que sucedió en la familia.

Siempre, ese deseo de hacer algo, esa satisfacción de pasarnos años y años realizando una tarea responde a una necesidad de llenar un vacío que generó alguien, quizás tres generaciones antes, en nuestra familia.

Y esos deseos hay que satisfacerlos, hay que hacerlo.

Si tu trabajo es vender joyería de oro, quizás hubo un episodio en la época de la revolución dónde se le robaron a tu bisabuelo un pequeño tesoro de oro. como le sucedió a un amiga cercana.

Si en tu rama hubo pérdidas de terrenos o conflictos con los limites de las propiedades, quizás ahora a ti te toque trabajar como fiscal evaluando propiedades o como ingeniero agrícola haciendo proyectos de regulaciones de propiedades agro-forestales.

Si en la familia hubo una abuela que vivió los últimos días en la agonía y la tristeza, a la que la única cosa que le alegraba era que le trajeran un ramo de flores, quizás tu sientes un gran deseo de ir a Japón a aprender el sagrado arte de hacer ramos, el Ikebana.

Así cada profesión esconde una situación familiar. Y déjame que te diga que esto nunca falla. Para todas las profesiones.

Te dejo aquí algunas para que pienses o deduzcas la tuya:

Costurera: Repara separaciones

Químico: repara temas de madre, nodriza, tierra

Maestra infantil: repara conflictos/traumas en la infancia

Profesor: repara a los que no han podido ir a la escuela

Electricista: rapara temas de padre; busco a mi padre

Matemáticas: el padre

Psicólogo: la madre o problemas de familia

Comunicación: Familia; tratar de volver a unir a la familia

Panadero. Familia; reunión familiar

Policía – ejercito: Ausencia de padre, de autoridad, de límites

Delincuencia: buscar el padre

Banquero: Reparación de deudas, de ruinas, herencias

Político: buscar reconocimiento

Informático: busca el padre

¿Cómo ves?

¿Te preguntarás dónde está el libre albedrío, entonces? Jajajajaja. ¡¡¡ Eso mismo me pregunto yo !!!

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